Sabemos que los gustos y preferencias de los consumidores van cambiando,  están conscientes de los cambios de tendencias y cuestionan los procedimientos de producción basada en argumentos industriales, ellos se concentran más en la calidad y no en la cantidad.

Es por eso que  el crecimiento de la demanda de productos orgánicos por parte  de los consumidores, hace que también crezca el números de productores, elaboradores y comercializadores, y como consecuencia se crea una incertidumbre por parte de los consumidores por saber si realmente están consumiendo productos orgánicos, de ahí nace en 1991 la certificación  obligatoria con el fin de inspeccionar y certificar que los productos orgánicos sean elaborados correctamente, esta certificación es regulada por los principales países productores o por el bloque de países consumidores como lo son Europa, los Estados Unidos y Japón.

Para 1998 se hizo obligatoria la acreditación en Europa   a través del International Acreditation Forum (FIA), la cual se encarga de vigilar el desempeño de los organismos de certificación que verifiquen a los productos orgánicos como tales.